Paracetamol en la Lactancia

El Paracetamol es un antipirético y analgésico que suele ser indicado para el tratamiento de la fiebre y el dolor de intensidad leve a moderada. Se puede administrar por vía oral, intravenosa o rectal con frecuencia entre 4, 6 u 8 horas.

Si bien es cierto que los productos farmacológicos en general pueden representar un riesgo para la salud de las personas, también es cierto que todos ellos han sido probados en laboratorios antes de estar disponibles en el mercado, y la mayoría aún se someten a estudios para constatar que siguen siendo inocuos, o que los niveles de riesgo se mantienen controlados.

¿Se puede tomar Paracetamol en la Lactancia?

En el caso del Paracetamol, es uno de los medicamentos listados por la Organización Mundial de la Salud como medicamento básico en todo sistema de salud, y las sociedades médicas lo recomiendan como uno de los fármacos con mayores ventajas y menos riesgos. Tan es así que es uno de los pocos analgésicos cuya ingesta es permitida durante el período de gestación en la mujer, y de lactancia.

En estudios realizados en la década de 1980, se registraba que el paracetamol se excreta en muy pocas cantidades en la leche materna, incluso en cantidades menores a la dosis pediátrica comúnmente recomendada.

Asimismo, en pruebas realizadas en lactantes cuyas madres lo tomaban, no se observaron reacciones, excepto un caso de dermatitis leve, señalado por Matheson en 1985.

Otros estudios detectaron niveles insignificantes de Paracetamol en la orina de los pacientes que lo habían ingerido, mas en el caso de bebés cuyas madres han ingerido este medicamento en las condiciones normales, no se ha detectado.

El común denominador en las fuentes consultadas es la afirmación en cuanto a que el medicamento es seguro y puede ser administrado en la madre de un lactante sin riesgos significativos para la criatura.

Es distinto el efecto del Paracetamol en el lactante cuando lo recibe a través de la leche materna a los casos en los cuales se les administra directamente a los bebés, por lo cual se debe atender la prescripción facultativa siempre.

Estudios más recientes han confirmado la compatibilidad del Paracetamol con la lactancia materna, razón por la cual los médicos lo siguen prescribiendo para los casos de fiebre y dolores de intensidad leve a moderada en las madres lactantes, pues si mamá está bien, el bebé estará bien.

Es importante recalcar que todo consumo de medicamentos debe hacerse bajo la supervisión del experto, es decir, por consejo del médico tratante, quien habrá verificado las condiciones propias de cada paciente antes de establecer el tratamiento, pues es sabido que la preexistencia de ciertas condiciones puede ocasionar efectos secundarios o reacciones indeseables, tanto en la madre como en el infante. Ejemplo de ello son los casos de insuficiencia renal, o de madres de bebés recién nacidos, o incluso prematuros.

Otro aspecto importante de considerar es evitar exceder las dosis diarias máximas permitidas y los tratamientos prolongados. Adicionalmente, los efectos son distintos en los organismos de personas completamente sanas y que no ingieren alcohol a aquellas con condiciones y hábitos distintos.

Una ingesta inadecuada de Paracetamol puede ocasionar daños hepáticos de relevancia moderada o alta, por lo cual se recomienda dejarse acompañar por la supervisión del experto y evitar la automedicación.

El consumo de Paracetamol está contraindicado en las madres lactantes cuando se ha determinado la preexistencia de:

  • Problemas hepáticos severos en la madre o en el bebé
  • Insuficiencia renal
  • Hipersensibilidad al Paracetamol o alguno de sus componentes
  • Bebés que hayan presentado ictericia
  • Si se toman medicamentos incompatibles con el paracetamol
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